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La Marina, puerta de entrada a la ciudad amurallada, en el S. XIX enclave de pescadores, ahora con el encanto histórico heredado, centro comercial compuesto por callejones y plazas; lugar de encuentreo, compras y ocio.

Unión entre pasado y presente; los productos más avanzados con la tradición en forma de recuerdo. Entre el Puerto y Dalt Vila, La Marina abre sus puertas cada día.

Los portones de madera de sus casas y el color blanco de sus edificios hacen honor al nombre de la Isla Blanca.